Oliendo moles de aquí, allá y de todos lados.

Sunday, October 12, 2008

Reuniones

Raquel y yo no tuvimos mucho tiempo de vivir juntos en el DF. De lo que llevamos viviendo juntos, hemos vivido más tiempo en Nueva York que allá. Es en domingos como hoy cuando me sale un poco lo nostálgico y melancólico con los recuerdos. Extraño tantas cosas siempre, siempre, de todo. A veces me cuesta mucho trabajo olvidar o no importarme las cosas del pasado. Puedo estar fastidiado de una cosa que hago en el presente y luego, cuando deje de hacerlo, extrañaré hacerlo, lo atesoraré.

Como sea, extraño arreglarme para salir. Extraño bañarme en sábado en la tarde-noche, revisarme la barba, ponerme mi chamarra negra de Zara que me regaló mi mamá hace como tres o cuatro años, pantalones y tenis. Extraño subirme al coche para llegar a algún lado donde haya gente que amo. El mismo rito puede ser con Raquel o sin ella, es decir, extraño cuando hacía todo eso solo, y también extraño cuando lo hacía en los escasos seis meses que vivimos juntos allá. Extraño que nos arreglemos para ir a ver a la familia o a los amigos, extraño esos sábados en los que reposaba un poco la cruda de la pedita del viernes, el sábado descansaba la mayor parte del día pensando, animado, lo que haría o haríamos, el sábado en la noche.

Sin embargo, las cosas son diferentes, para mal o para bien pero diferentes y esas cosas ya no las tengo ahorita, nostalgia.

Ahora que lo medito con mayor profundidad, me gusta mucho recordar cuando nos arreglábamos, pre- y post- Raquel. De soltero, cuando mis papás se arreglaban, mi mamá se bañaba primero y se iba a cambiar a su cuarto poniendo un calzón que atore la puerta que no cierra bien. Mi papá en calzones envuelto en una de las tantas lociones que siempre me han gustado tanto. Mi hermana planchándose el cabello. En otro tiempo y espacio, Raquel, también planchándose el cabello, secándose el cuerpo entero con la vieja bata de mi papá; maquillaje en el coche.

Añoro más todo eso, obviamente ahora que no lo tengo. Me gustan mucho las reuniones, ya sean de amigos o familiares, me gusta que la gente se reúna, se junte. Con mis papás quizás ahora más, porque puedo ser más abierto con ellos que antes. Me hubiera gustado haber estado en la reunión de cumpleaños de mi hermana el 7 de octubre en casa de los tíos del cuñado. Ir a esa reunión hubiera sido justamente el rito que describí antes. Pero pues no fuimos, lo cual me pone triste.