Oliendo moles de aquí, allá y de todos lados.

Sunday, November 30, 2008

Nube viajera

Cuando era un chamaco, veía hacia arriba a los Estados Unidos. Siempre me ha admirado cómo este país fue construido, como una mezcla del mundo entero. Siempre admiré la cultura y tecnología. No, no soy un vendido porque también admiro lo que tenemos en México y lo que tenemos en muchos países latinoamericanos más. Ciudadano del mundo sería más apropiado.

Cuando terminaba la secundaria planeaba un viaje largo, desde el DF hasta Los Ángeles y luego, si tuviera dinero, hasta Nueva York y de regreso. De hecho, llegué a ir a la central de autobuses del norte a preguntar cuánto costaría un autobús hasta Tijuana. De eso tiene ya mucho tiempo, creo que me dijeron que costaba algo así como mil (¿o 2 mil? No logro recordar exactamente) por un viaje que toma alrededor de 46 horas (ó 40). En ese tiempo, juntar 2 mil pesos no era cosa tan sencilla para mí, que trabajaba sólo los fines de semana como mesero en el restaurante de mis papás y lugar en el que, si me iba más o menos bien, sacaba 100 ó 150 pesos en un día.

Cuando encontré Encarta, encontré también el software de mapas de Microsoft. No recuerdo su nombre, pero el lector curioso podría llegar a encontrarlo buscándolo sin mucho esfuerzo. Era una versión arcaica de Google Maps. Imprimí hoja por hoja la ruta del DF hasta Los Ángeles y las pegué atrás de la puerta de mi cuarto con los papeles traslapándose. Luego, con un mapa de carreteras (Guía Roji, ¿1995?) coloreé la ruta que el camión tomaría.

Nunca lo hice.

Pero ahora, diez años después, con una vida completamente diferente a la que entonces planeaba para diez años en el futuro, siento aún la inquietud de hacer un verdadero viaje por tierra muy largo. Luego de haber viajado un poquito por varias partes y haberme endeudado a consecuencia de lo mismo, me gustaría planear un nuevo viaje de al menos un mes. Me gustaría hacer el recorrido transiberiano pero creo que en cierto momento me aburriría de la misma Rusia. Creo que me gustaría algo más de variedad. Quizás ir desde Europa Oriental, rodear el Mediterráneo, entrar a los países árabes y luego volver por el norte de África. Me gustaría experimentar las costumbres locales y luego ir a la capital, acudir a la estación de trenes o de autobuses e ir a la frontera para cruzar al siguiente país. Si he de ser sincero, hay dos cosas por las cuales éste sentimiento de viaje me ha vuelto. Uno, por estarme inyectando la biografía de Ernesto Guevara escrita por Paco Ignacio Taibo II. Creo que está de más explicar por qué mi deseo de viajar surge de este compadre. Dos, porque en este 2008 no tuve planes de viaje, mas que de casa para la nueva casa. Mi viaje bilingüe al que estoy amarrado por los siguientes años inmediatos.

Y sí, creo que tengo (tenemos) que hacer ésto antes que sea demasiado tarde.